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Realidad y neolengua de la injusticia

No hace falta invertir muchas palabras para dejar aclarado que en Venezuela no hay justicia y, como dice san Agustín, estamos en la tierra propicia para la bandas del crimen.

La violencia está a la orden del día, la impunidad es la regla, los órganos de administración de justicia se encuentran marginados y presionados por quienes ejercen el poder. A pesar de todo ello, se pretende mantener una “apariencia de legalidad” que confirma el autoritarismo, la anomia y el caos del sistema que tiene a su cargo resolver los conflictos societarios.

Por lo demás, el lenguaje oficial se ha empeñado en acuñar términos que pretenden cambiar las cosas o suministrar una imagen falsa del horror de la injusticia penal venezolana.

 

06_REALIDAD Y NEOLENGUA DE LA INJUSTICIA

El terror de un penalista

El derecho, garante de la paz ciudadana, se ha convertido, en manos de sus aplicadores, en instrumento de terror.

En particular, las normas penales que sancionan los hechos más graves que afectan las bases de la convivencia comunitaria, con la amenaza de penas que pretenden disuadir a los presuntos infractores, se ha erigido en instrumento de amedrentamiento para perseguir, no a los delincuentes, sino a cualquier ciudadano disidente que no responda a las exigencias de un régimen que demanda adhesión, obediencia y respeto absoluto a las normas que conforman la “moral socialista”.

03_TERROR DE UN PENALISTA

La ilegitimidad de la “reelección”

La legitimidad de la “reelección” de Nicolás Maduro ha sido cuestionada por parlamentarios regionales, la Unión Europea y las democracias occidentales con argumentos que no pueden pasar inadvertidos. El fundamento de esta visión se basa en considerar a la asamblea nacional constituyente como órgano de facto porque no cumplió con la indispensable consulta al pueblo, establecida en la Constitución. Sobre la base de esta consideración, lo que emane de ella carece de legitimidad: tanto la convocatoria a “elecciones”, como la “juramentación” presidencial y cualquier compromiso que se pretenda asumir en la acción del gobierno.

A favor de la tesis señalada milita la opinión de Antonio Negri, un pensador marxista muy respetado por los revolucionarios de nuestro tiempo. Sostiene Negri que “hablar del poder constituyente es hablar de democracia” (El poder constituyente). El filósofo marxista no vacila en proclamar que la democracia supone algo más que el gobierno de las mayorías, pues implica la separación de poderes, el respeto a los derechos humanos y los valores que consagra la carta magna, lo que no puede vulnerarse.

 

05_LA ILEGITIMIDAD DE LA

Crisis institucional y elecciones

Para el pensador alemán Carl Schmitt las acciones y motivaciones políticas deben estar orientadas por el dilema amigo-enemigo, según el cual al adversario hay que someterlo porque es un obstáculo para imponer el Estado totalitario. Pero esto no implica apropiarse de los medios de producción, como sí lo propone el marxismo.

El dilema amigo-enemigo se traduce también en razón práctica por la que el gobierno por medio de su ilegítima asamblea nacional constituyente ha convocado un proceso electoral con el propósito de extender esta agonía por seis años más, siempre sometiendo al “enemigo”.

Pese a todo el ventajismo, el gobierno se ha debilitado debido a su fracaso económico, a la corrupción, a la hiperinflación y la escasez que ha generado una crisis que la comunidad internacional no vacila en calificar de humanitaria, porque ya no es posible ignorar al régimen venezolano. En este sentido, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence ha calificado a Venezuela como Estado fallido.

04_CRISIS INSTITUCIONAL Y ELECCIONES