Juristas saludan fallo del TSJ que flexibilizó divorcios.

La flexibilización del divorcio realizada por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia en un fallo en el que modificó un artículo Código Civil, aunque sin reescribirlo, fue saludada por juristas, quienes afirmaron que permitirá a miles de parejas disolver sus matrimonios sin necesidad de recurrir a largas y agotadoras batallas en los juzgados.

“La sentencia de la Sala Constitucional es acertada”, afirmó el profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Ramón Escovar León, quien en un escrito que hizo llegar a esta redacción dijo que el artículo 185-A del Código, tal y como está, es contrario a la Carta Magna, pues “mantenía el matrimonio contra la voluntad de uno de los cónyuges, lo que implica obligarlo a tener un estado civil que no desea, lo que afecta su derecho al libre desenvolvimiento de su personalidad”.

La norma prevé que “cuando los cónyuges han permanecido separados de hecho por más de cinco años, cualquiera de ellos podrá solicitar el divorcio, alegando ruptura prolongada de la vida en común”. Sin embargo, si alguno no se presentara ante el juez o negase que había tal separación entonces el juez debía desechar el caso.

El máximo juzgado, al responder una solicitud que un banquero le formulara en enero pasado, modificó esta última instrucción y ordenó a todos los jueces civiles que, de ahora en adelante, cada vez que una de las partes niegue que haya una ruptura de más de cinco años que lo pruebe y decida.

Para el catedrático de Derecho de la UCV, de la Universidad Católica Andrés Bello y de la Monteávila, José Ignacio Hernández, esta decisión es correcta, pues “nadie puede estar obligado a permanecer casado” .

La Sala Constitucional entiende que el nacimiento y extinción del vínculo matrimonial debe quedar guiado por el principio de libre consentimiento lo que es, por lo demás, un principio común en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos”, remató el jurista.

Fuente: El Universal

2 comentarios

  1. Anonimo. dice:

    Respetando la opinión de quienes tengo en el mejor concepto académico y piensan diferente, dentro del estado social, cosas como estas se permiten, al igual que las sentencias de los Alcaldes de San Diego y San Cristóbal … a veces el fondo tiene prelación sobre el Derecho, es decir, para que hacer las cosas como se deberían hacer, cuando podemos simplificarlas y lograr los objetivos que se quieren alcanzar ? Como bien lo dijo el golpista expresidente muerto cuando no lo pudo lograr …. por ahora
    Saludos.

  2. Miguel Porras dice:

    Yo tengo una manera muy distinta de “saludar” el fallo. Me sorprende ante todo que no veamos los habituales bramidos por la separación de poderes que acompañan las interpretaciones de la Sala Constitucional. Máxime viniendo de gente con orientación liberal o formación iuspublicista, que suele no compartir los criterios interpretativos de dicha Sala.

    Comprendo el porqué del “saludo” por parte de ambos juristas -ambos extraordinarios-, razón por la cual no pretendo tirar la primera piedra en términos cristianos.

    Sin embargo, mi criterio es que se pudo lograr el mismo resultado -divorciar- por medios más adecuados, sin necesidad de llegar a este extremo. Me explico:

    1) El presupuesto del cual parte buena parte de la “justificación” de la sentencia es que la jurisdicción se centra en la composición de un conflicto intersubjetivo. Tal aproximación se pretendió adoptar como un dogma. lo cual es desacertado considerando que existe doctrina según la cual lo medular en el concepto de jurisdicción es la tutela de intereses jurídicos. Dentro de esta categoría (intereses jurídicos) se incluye la resolución de controversias, pero también otro tipo de actos jurisdiccionales que no presuponen controversia.

    Siendo así, el único soporte conceptual de fallo es, al menos, discutible.

    2) Así como no se puede obligar a permanecer casado para siempre -con lo cual coincido-, pero tampoco se puede obligar a la parte renuente a aceptar el divorcio en términos desventajosos. La práctica forense y la cotidianidad enseñan que, por lo general, quien quiere divorciarse de forma apresurada declara menos bienes de los que adquirió durante la comunidad, o simplemente declara que no habían bienes.

    Esta sentencia va a propiciar innumerables picardías, sabiendo -como todos sabemos- que la mayoría de las veces la parte renuente no comparecerá porque no se enterará del procedimiento, a pesar de que en autos se agoten todas las formalidades.

    3) La apertura de la articulación probatoria de ocho días tiene como propósito declarado verificar que se diera uno de los hechos condicionantes de la pretensión de divorcio, cual es la ruptura de la vida común. Sin embargo, no se resuelve -porque es lógicamente imposible resolver- el tema de la voluntariedad. En consecuencia, al no estar íntegramente dado el supuesto de hecho del 185-A, no se puede aplicar la consecuencia jurídica.

    Muy convenientemente, se ha interpretado con amnesia selectiva: nadie -empezando por la Sala- se recuerda de que existe un procedimiento contencioso de divorcio. En mi criterio, lo que había que hacer era:

    A) Que el Tribunal de cognición desaplicara por control difuso las normas materiales y procesales anacrónicas en materia de divorcio contencioso.

    B) Una vez llegara a la Sala Constitucional para el control de constitucionalidad de la desaplicación, anular por control concentrado el 185. O replantearlo de forma tal que las causales de divorcio no fueran taxativas, abriéndose la posibilidad de incompatibilidad de caracteres;

    C) Anular por control concentrado las normas procesales sobre acto conciliatorio, que suelen ser el gran dolor de cabeza de las personas que se quieren divorciar.

    D) Hecho esto, decidir entre conservar la estructura de procedimiento ordinario o crear un nuevo procedimiento tal como se hiciera en materia de amparo. La idea es que se garantice la posibilidad de contradecir y probar lo atinente a la comunidad de gananciales, que es la única razón por la cual las personas, aún a pesar de estar abierta e irremediablemente separadas de hecho, se mantienen casadas.

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